28 nov. 2011

ese oscuro objeto. . .

Alejandro Labat  Justicia desnuda
El deseo no sabe de justicia, solo de sí mismo. Nada mas que de sus anhelos que pueden corroer el mármol. No creo en la Justicia desnuda. Desnudo y oculto es el Deseo.
Ese "oscuro objeto de deseo" ". . . deseo que estuvieras aquí" "Desear es la antesala de lo que se espera aún de lo q se espera en vano.. . "  "El amor es el deseo infinito del beso eterno" Nieves Xenet  "No se desea lo que no se conoce." Ovidio. "Buscando lo que deseo voy perdiendo el deseo de lo que busco." Antonio Porchia.

PAUL ÉLUARD (poeta surrealista, a quien Dalí dejo sin Gala)
Solamente deseo amarte
Una tempestad llena el valle
Un solo pez el río

Te he hecho
A la medida de mi soledad
Todo el mundo para esconderse
Días y noches para comprenderse

Para contemplar en tus ojos
Todo lo que pienso de ti
Y de un mundo hecho a tu imagen

Y las noches y los días gobernados por tus párpados.


Venus y Cupidillos- Salvador Dalí




 Qué pasa en el terreno del arte?  Mas allá del arte llamado. . .erótico?
Que pena. . . ya no soy tuya. Fotografía intervenida.  Claudia Villanueva

Elena Bossi ensaya una respuesta: “Frente a una obra de arte que emociona y conmueve profundamente, uno siente algo parecido al deseo físico: deseamos poseer de algún modo ese cuadro, la música, la obra de arte.  Ese deseo proviene de la conciencia de la propia muerte y de nuestra imposibilidad  de conocer la realidad”
Y se puede decir en general que "el discurso artístico se vuelve cuerpo erótico cuyo poder de seducción radicaría en la demanda de una interpretación”
  En realidad, digo,  hay una mezcla de deseo de conocer y de abandonarse a lo que se nos presenta y hasta nos invade lujuriosamente. Esa misma seducción que nos instiga a desentrañar nos induce a a poseer; sin embargo hay algo en ese deseo de posesión del objeto que, a pesar de ser sumamente inquietante, no nos impulsa a “violar” su reticencia sino que invita,  tal vez en ocasiones con impaciencia, a desnudar la obra de sus velos. Intuimos que hay algo prohibido, oculto, omnipresente en ella que no será aprehendido mas que con nuestro cuerpo más profundo; ese que no es solo órganos y  es mucho más que raciocinio en vigilia.


El zapatito de Cenicienta.  Kuki Bensky


Zapatos de fiesta


1 nov. 2011

Arte con arena (o a la vera del mar-tiempo)








Arena entre los dedos. Se escurre. . .



Un simple fragmento de poema.

Te abandoné en la orilla de tu sueños.
Con mi carne aún caliente
volví a mi sitio:
también yo mío ya, distante, otro.
Recuperé el disfraz sobre la arena
.
"Adiós", te dije,
y entré en mi propio sueño,
mi propio sueño,
en el que tú no habitas.

ANTONIO GALA



El Reloj de Arena

                de un maestro universal

Está bien que se mida con la dura
sombra que una columna en el estío
arroja o con el agua de aquel río
en que Heráclito vio nuestra locura

El tiempo, ya que al tiempo y al destino
se parecen los dos: la imponderable
sombra diurna y el curso irrevocable
del agua que prosigue su camino.

Está bien, pero el tiempo en los desiertos
otra substancia halló, suave y pesada,
que parece haber sido imaginada
qara medir el tiempo de los muertos.

Surge así el alegórico instrumento
de los grabados de los diccionarios,
la pieza que los grises anticuarios
relegarán al mundo ceniciento

Del alfil desparejo, de la espada
inerme, del borroso telescopio,
del sándalo mordido por el opio
del polvo, del azar y de la nada.

¿Quién no se ha demorado ante el severo
y tétrico instrumento que acompaña
en la diestra del dios a la guadaña
y cuyas líneas repitió Durero?

Por el ápice abierto el cono inverso
deja caer la cautelosa arena,
oro gradual que se desprende y llena
el cóncavo cristal de su universo.

Hay un agrado en observar la arcana
arena que resbala y que declina
Y, a punto de caer, se arremolina
con una prisa que es del todo humana.

La arena de los ciclos es la misma
e infinita es la historia de la arena;
así, bajo tus dichas o tu pena,
la invulnerable eternidad se abisma.

No se detiene nunca la caída
Yo me desangro, no el cristal. El rito
de decantar la arena es infinito
y con la arena se nos va la vida.

En los minutos de la arena creo
sentir el tiempo cósmico: la historia
que encierra en sus espejos la memoria
o que ha disuelto el mágico Leteo.

El pilar de humo y el pilar de fuego,
Cartago y Roma y su apretada guerra,
Simón Mago, los siete pies de tierra
que el rey sajón ofrece al rey noruego,

Todo lo arrastra y pierde este incansable
hilo sutil de arena numerosa.
No he de salvarme yo, fortuita cosa
de tiempo, que es materia deleznable.

                                 
moorishbt1.gif (3309 bytes)  Jorge Luis Borges



y mas . . .


(por suerte) le fue mal en los negocios.